Ganador de siete ediciones consecutivas del Tour de France, el estadounidense Lance Armstrong regresó al ciclismo profesional después de tres temporadas con la intención de sumar su octavo título en la prueba por etapas más importante del mundo. Sin embargo, parece ser que su rival más exigente no será un joven sediento de gloria ni siquiera su compañero del equipo Astana, el español Alberto Contador, sino la Agencia Francesa Antidopaje a quien el máximo campeón de la ronda gala acusó de impedirle competir en la edición 2009.
A través de un video publicado en el sitio de Internet de la fundación que bajo su nombre lucha contra cáncer, enfermedad que se le extendiera a los testículos; cerebro y pulmones pero a la que se sobrepuso hasta convertirse en el número uno de las ruedas finas, el norteamericano de 37 añosconsideró como “muy probable” que le prohiban participar en el Tour de France 2009, a la vez que aseguró que jamás consumió sustancias prohibidas y negó las versiones sobre una supuesta violación a los reglamentos durante un control antidopingque le efecturaron en forma sorpresiva durante uno de sus entrenamientos.
De esta forma, el ex líder de los equipos US Postal Service y Discovery Chanel desmintió la versión difundida a través de la Agencia Francesa Antidopaje (AFLD) que sostenía que Armstrong podría sufrir sanciones disciplinarias debido a que "no respetó la obligación de permanecer bajo la directa y permanente observación" del técnico encargado del exámen médico que le efectuaron el mes pasado en el sur de Francia. El también campeón mundial juvenil de triatlón, sostuvo que se había retirado a ducharse ya que su técnico y director deportivo del Astana Team, el ex ciclista belga Johan Bruyneel, se había quedado con el funcionario de la AFLD controlando la veracidad de las credenciales de la Unión Ciclista Internacional (UCI) por parte de la persona que le exigió muestras de sangre; orina e incluso cabello al término de un entrenamiento en las afueras de la localidad francesa de Beaulieu-sur-Mer.