Argentino radicado en España al que la distancia no le impide mantenerse informado de la actualidad deportiva nacional a través de Eldepornauta.com, el hombre de Martín Giacchetta cuenta con una foja de servicios entre la que sobresale su condición finisiher en diversos 42 kilómetros como el Maratón de Nueva York; Barcelona; París; Beijing y Madrid, además del ultramaratón del Desierto del Sahara. Tras graduarse de finisher en tres ediciones del triatlón IronMan de Lanzarote y el Home de Ferro en Ibiza, compitió en el IronMan de Frankfurt donde estableció su mejor marca en los 226 kilómetros tal como él mismo lo narró mientras se prepara para un nuevo desafío en el cual anhela superarse a si mismo.
Mi mejor triatlón IronMan… hasta el momento
(*) Martín Giacchetta
El mes anterior a un triatlón Ironman debe ser de lo más d isciplinado. No todos los días se compite en un desafío como este que tiene 3.800 metros de natación en aguas abiertas; 180 kilómetros de ciclismo y, para que quede claro que esto no es para cualquiera, la prueba finaliza con los 42 kilómetros del maratón. Como si fuera poco, el trabajo me agregó mayor dificultad porque apenas unas semanas antes tuve que realizar un viaje laboral por casi toda España que me complicó el entrenamiento; las horas de descanso y la alimentación. No todo terminó ahí porque siete días antes de la señal de largada me lesioné jugando al fútbol con unos amigos. Sentí un latigazo en el aductor que traté de curar con ibuprofeno y masajes en las piernas.
Así aterrizé en Frankfurt entre algodones pero con la ilusión intacta a pesar de las tres horas de incertidumbre que padecí cuando en el aeropuerto nos extraviaron las bicicletas de todo nuestro equipo, las cuales después aparecieron sanas y salvas. No importa si sos un profesional que aspira a subir al podio en Hawaii o si tu objetivo es cruzar la meta sin importar el cronómetro, la noche previa a un IronMan jamás podrás pegar un ojo. En mi caso, apenas dormí tres horas, creo que la emoción me impidió conciliar el sueño. La largada fue emocionante y nadé en 1h02m aunque sentí molestias en la pierna pero no tuve problemas al subirme a la bicicleta con la que aproveché para hacer diferencia. Metí un parcial de ciclismo de 5h24m.
Ni bien salí del parque cerrado para encarar el maratón, me dí cuenta que no tendría noticias de la lesión, claro que no sabía que tendría que lidiar con mi nariz que comenzó a sangrar y un dolor en los dedos del pie debido a la pérdida de tres uñas que eche de menos en esos 42 kilómetros que corrí en 4h22m. Finalmente completé estos 226 kilómetros en un total de 10 horas; 58 minutos y 24 segundos que ni yo mismo podía creer, incluso ahora cuando miro la foto de llegada. A pesar de todos los contratiempos extradeportivos, el IronMan de Frankfurt fue mi mejor triatlón pero no será el último ni tampoco mi récord porque aprendí que lo que cuesta vale y que todavía hay mucho para seguir progresando.
(*) por Martín Giacchetta
Graduado en Argentina de profesor nacional de educación física con especialización en actividad al aire libre en el porteño Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), obtuvo la licenciatura en el INEF de Madrid. Con experiencia laboral como entrenador personal y supervisor de clases de Body Pump; Spinning; Fitness; Streching y Gap, también cuenta con una trayectoria dentro de las pistas tras completar los maratones de Nueva York; Madrid; Barcelona; Beijing y París, además del Ultramaratón del Desierto del Sahara. Además de sus 10h58m en el triatlón IronMan de Frankfurt, completó tres ediciones del IronMan Lanzarate y una del Home de Ferro en Ibiza y obtuvo el octavo puesto en el Cruce de los Andes 2008.
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